Después de muchas decepciones, al chico le llega una carta de su abuelo (aunque viven en la misma casa), en la cual le pide que se deshaga de un demonio que está atormentando al pueblo. Aunque él desea hacerlo, carecer de su kenki le impide verlo o sentirlo, por lo que Mokkun se ofrece a guiarle y aconsejarle. Durante la lucha contra el demonio, Mokkun revela que su nombre es Guren y que en su verdadera forma es un chico pelirrojo que controla el fuego. Con su ayuda, Masahiro derrota al demonio y recupera su kenki, que en realidad había sido sellado por su abuelo para protegerle.
Siendo ya un onmyoji de verdad, comienza su entrenamiento, sobresaliendo de los demás aprendices. Masahiro, sin embargo, pronto se siente frustrado porque los demás le ven como el nieto de Seimei, y no lo valoran por sí mismo. El sentirse en la sombra de su abuelo hace que luche por sobrepasarle para ganarse un nombre propio.

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